
Santander, 20 de agosto de 2026.- Desde ayer miércoles hasta mañana viernes, la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) acoge el encuentro ‘El mundo de mañana. Geopolítica de la incertidumbre’ que busca abordar el conjunto de transformaciones, tensiones y dilemas que conformarán el futuro a través de una mirada que invita a asomarse a un escenario en mutación y a reflexionar sobre cómo se han reconfigurado los fundamentos de la pugna por la hegemonía global.
En la jornada de hoy, ha participado la profesora de Historia e Instituciones Económicas de la Autónoma de Madrid Beatriz Muñoz, quien ha impartido su ponencia titulada ‘Rutas energéticas y circuitos comerciales: de Ormuz al Ártico’ donde ha destacado que, como dicen muchos autores, “la energía es la sangre de las economías”. “Es un recurso económico que permite generar servicios muy importantes para la vida actual como la alimentación, la vivienda, la salud o el bienestar”, ha explicado.
De esta manera, ha recordado el momento del apagón eléctrico vivido en abril del 2025 en España, un suceso que “demostró la dependencia que tenemos de los suministros energéticos porque vimos cómo se apagó todo”. Desde el punto de vista de la inversión, ha asegurado que “la energía es una vía de ingresos público y privada muy importante”, por lo que “los estados no pueden estar ajenos a lo que está ocurriendo en el mercado”. “Para que llegue la energía necesitamos invertir. Es un elemento clave”, ha reiterado.
Además, ha subrayado que el abastecimiento “se convierte en un recurso de seguridad nacional”, haciendo hincapié en la relación entre energía y desarrollo económico. Muñoz ha señalado que, aunque quién posee el recurso es fundamental, también tiene mucho poder quién controla las infraestructuras de transporte y el procesamiento. “El dominio de las rutas energéticas es multinivel y es fuente del control geopolítico”, ha afirmado durante su ponencia.
La profesora ha mencionado los chockepoints, conocidos como “cuellos de botella”, de tal manera que “en el momento en el que hay ataques en estos puntos, es importante buscar rutas alternativas, pero se incrementa el consumo de energía, seguro y encarece los precios, por lo tanto, entramos en inflación”, según ha expuesto. En este sentido, ha aclarado que la importancia de estos puntos depende de la anchura, la profundidad, el volumen de petróleo, la posibilidad de desvío y el control político o militar.
“La transición energética no elimina el riesgo geopolítico porque depende de otros minerales y energía”, ha indicado Muñoz, haciendo balance de los retos futuros en este tema y concluyendo con las siguientes perspectivas: Rusia después de Ucrania, el gran rediseño de los circuitos energéticos; El Ártico, la nueva frontera energética y comercial que abre opciones a otras rutas; la transición energética, ¿nuevas rutas o nuevos poderes?; y las nuevas vías esenciales para el desarrollo del suministro.
Mediante conferencias y debates, en este encuentro se despliega de forma coral un conjunto de cuestiones clave: la perspectiva de una gobernanza colectiva en un mundo fragmentado por la competencia entre las grandes potencias, la transición energética y la seguridad de los recursos y cadenas de suministros, la importancia del control de las redes de comunicación y el impacto de las tecnologías emergentes como los chips y la inteligencia artificial, los límites de la sostenibilidad del planeta, y el papel de la ciencia en la toma de decisiones para afrontar esos desafíos. Como cierre, se sitúa el foco en España y su posición en este emergente tablero geopolítico.



