La poeta Olvido García Valdés señala que la etiqueta de “loca” tiene sus raíces en la desigualdad de género

Santander.- Se les dice, injustamente, enfermos. No, la locura no es una enfermedad. Son víctimas del mayor de los aplastamientos sociales. No son locos, sino enloquecidos. La poeta Olvido García Valdés rememora en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) las palabras de Leopoldo María Panero para “abrir la etiqueta de locura y difuminar sus límites”. Un encasillamiento “particularmente complejo y doloroso en el caso de las mujeres, simplemente por serlo”, efecto de una distribución de roles “en función de la mal llamada diferencia, que ha supuesto, y supone, una brutal desigualdad”.